Tú lo vales
Éramos inútiles preventivos. Antes de abrir la boca, ya había alguien dispuesto a recordarnos que no servíamos para nada. «Siempre estás en la higuera». «Piensas en las musarañas». «Ves menos que un pulpo en un garaje, con gafas de sol y de noche». Y si uno protestaba, todavía podía caer un sopapo p
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